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Para comprender la explotacin contempornea (x John Cameron)
Fuente: Liberacion

Para comprender la explotación contemporánea
La Teoría Crítica

escribe Juan Cameron

Con los aportes de Max Horkheimer, Theodor Adorno, Walter Benjamin. Herbert Marcusre y Jürgen Habermas, y la temprana militancia de Erich Fromm entre otros, se conforma la Escuela de Frankfurt en abierta reacción al positivismo lógico que postulaba a la ciencia como la única verdad filosófica. La Teoría Crítica, como se conoce a su método de investigación común, es la base de las tendencias sociológicas más libertarias del presente.

En las ciencias humanas siempre a una acción continúa una reacción, y lo mismo ocurre con la filosofía. La Escuela de Frankfurt es considerada precisamente la contrapartida a los planteamientos del Círculo de Viena y el Positivismo Lógico, al concepto de razón en tanto razón ilustrada, y a la idea de progreso que surge en el siglo XVIII. Y aunque sus integrantes no profesaban una sola línea de pensamiento, y ni siquiera una misma profesión, su método, el tiempo y las distintas visiones de mundo entre ambas escuelas nos entregan esta perspectiva.

Existe en ellos un cambio frente al planteamiento neopositivista del mundo “tal cual está” -como al de la filosofía hermenéutica que reduce la realidad a su mera interpretación- hacia una revaluación de Hegel y del método dialéctico; como, además, una preocupación ética, una constante búsqueda de la verdad y una óptica marxista del entorno.

Se denomina Escuela de Frankfurt. entonces, al grupo de intelectuales que trabajaron, en torno al Institut für Sozialforschung (Instituto de Investigación Social), bajo el amparo de la Universidad de Frankfurt av main y con el apoyo del gobierno alemán. Pero gracias a un legado de Felix Klein, un judío adinerado y de ideas progresistas, nace este Instituto a instancias de Félix Weil. Karl Grünberg, un historiador austríaco y estudioso de la clase obrera, es su primer director.

Por los años veinte se disfrutaba en esta ciudad germana de un extraordinario clima intelectual fomentado por una burguesía acaudalada y abierta. A la recién fundada universidad se suma la existencia de un periódico liberal, una emisora de radio también dispuesta a las innovaciones, además de otra institución que aportó, al menos, a varios pensadores: Das Freie Jüdische Lehrhaus (el Centro Libre de Instrucción Judío).

Ello permitió a muchos intelectuales trabajar bajo un mismo techo.

Es aquí donde aparece la idea de una “reconsideración filosófica de las teorías sociales y políticas de Carlos Marx a la luz del método dialéctico -único método adecuado para la comprensión de la vida- y de los nuevos conocimientos aportados por las ciencias humanas, por ejemplo, el psicoanálisis de Freud, la sociología de Max Weber, o los nuevos planteamientos económicos (Friedich Pollak) derivados de la evolución del capitalismo”, como señala Humberto Giannnini en su Breve Historia de la Filosofía (Editorial Catalonia, Santiago, 2005).

Reconsideración que se retroalimenta por el cambio de rumbo fijado por Lenin para la revolución al ser elegido Presidente de los Comisarios del Pueblo de la URSS. Allí no que lugar para los teóricos que esperan el colapso natural del capitalismo; se trata, sostiene, de simples ociosos. Este alejamiento del marxismo inicial sumado a los grandes cambios históricos -Primera Guerra Mundial, instauración del fascismo y luego del nazismo, caída de la Bolsa de Nueva York- dictan la línea de investigación del Instituto durante su primera época (hasta 1933) momento en que el nazismo sube al poder. Hacia el período de entreguerras se produce una crisis de valores y es cuando aparecen autores de singular importancia. Ya en los años 60, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y el establecimiento de regímenes socialistas y el deterioro de la libertad en los países del Este (y luego en América y Africa) se origina un movimiento social relacionado con los acontecimientos de Mayo del 68 en Francia y las expresiones contraculturales en los Estados Unidos de Norteamérica. En esta última etapa emerge la figura de Jürgen Habermas.

En general, la Escuela de Frankfrut plantea el rechazo de la pura especulación filosófica, dedicándose al conocimiento de lo que ellos llaman die Lebenswelt (el mundo de la vida). En palabras más simples, aspira a comprender las cosas siempre mirando a la emancipación humana. Su finalidad principal de ésta era “la utilización sistemática de todas las disciplinas de investigación de la ciencia social en el desarrollo de una teoría materialista de la sociedad” (véase Axel Honneth en «Teoría crítica», de La Teoría Social Hoy, Anthony Giddens y otros, Alianza, Madrid, 1987). El más destacado investigador, en este sentido, fue Max Horkheimer, inicialmente un reconocido positivista quien, desde las ciencias naturales, amplía su programa con el marxismo.

A quienes trabajaban dentro del Instituto se les reconoce como miembros del círculo interior. Fue un círculo estrecho estuvo siempre cerrado a considerar el proceso histórico desde un punto de vista ajeno al desarrollo del trabajo social. Las obras tanto de Horkheimer como de Marcuse o Adorno y también las de Löwenthal y Pollok se desenvuelven dentro de esa premisa. Sin embargo el desarrollo de los acontecimientos impulsará a Theodor Adorno a una posición más pesimista, aunque seguirá publicando en la Zeitschrift für Sozialforschung (Revista de Investigación Social), órgano del Instituto, hasta la desaparición de éste, en 1941.

Los miembros del círculo interior, no constituyen un grupo homogéneo de pensadores ni funden alguna identidad científica en un solo programa o tradición, ya lo dijimos; menos aún los integrantes del círculo exterior, Franz Neumann, Otto Kirchheimer, Walter Benjamin y Erich Fromm. Neumann y Kirchheimer, de formación jurídica, aportaron estudios sobre el Derecho durante su exilio en Nueva York. Benjamín, un pensador independiente -y maravilloso, por supuesto, quien se suicida en España- obtiene encargos ocasionales en materias de literatura, comunicación y cultura. Y Erich Fromm, por último, aunque era muy cercano a Horkheimer en un comienzo, rompe con el Instituto en 1939, también durante su estancia en Nueva York, para dedicarse a una libre interpretación del psicoanálisis.

Es importante el aporte de Fromm, claro antecedente de Marcuse, quien sostiene: “el hombre nace cuando es arrancado de la unión originaria con la naturaleza, característica de la existencia animal”. Esta exclusión originaria, término que volveremos a ver en Habermas, trata de evitarla por diversos medios: 1) sometiéndose a una autoridad (persona, gobierno, institución, divinidad), o 2) dominando a los demás (masoquismo o sadismo como formas patológicas de la relación humana (Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, 1955) en circunstancia que el fracaso de ambos caminos de sometimiento indican que la única relación productiva es el amor. Este amor es libre, pero el hombre le teme puesto que durante siglos reyes, sacerdotes, señores feudales, magnates, magistrados y progenitores le han inculcado que la obediencia es una virtud y que la desobediencia es un vicio (La desobediencia como problema psicológico y moral, 1955). Fromm es ya un autor clásico cuya obra toma otros caminos en la psicología contemporánea.

El teórico crítico pretende ser, en definitiva, un investigador cuya mayor preocupación es el desarrollo de una sociedad sin explotación, en pro de la liberación, a través de la organización racional de toda actividad humana.







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Referencia
Fuente: Liberacion .  "Para comprender la explotacin contempornea (x John Cameron)."  Extramares.  Ed.  Cecilia Bustamante.  Austin: Editorial Poetas Antiimperialistas de América.  10 de Agosto de 2006.
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